Una negligencia médica es el incumplimiento de la lex artis, el conjunto de normas y técnicas que rigen la práctica médica correcta. Para demostrarlo ante un tribunal se necesita un perito independiente que analice la historia clínica, los protocolos seguidos y el daño causado al paciente.
¿Qué se considera negligencia médica?
Un resultado adverso no implica necesariamente mala praxis: la medicina no garantiza la curación. Para que exista responsabilidad médica deben concurrir tres elementos: una actuación por debajo del estándar exigible (la lex artis), un daño real y una relación de causalidad entre ambos. Los errores más frecuentes son diagnósticos tardíos o erróneos, procedimientos incorrectos, ausencia de consentimiento informado y complicaciones que una actuación diligente habría evitado.
Qué analiza el informe pericial médico
El perito revisa la historia clínica completa, los protocolos aplicados, la literatura científica vigente y los registros de enfermería. Evalúa si la actuación médica se ajustó a los estándares exigibles en ese momento y contexto, si hubo un error con consecuencias reales y cuánto daño se derivó de él. Cuando procede, cuantifica las secuelas físicas, psicológicas y el daño moral.
¿Cuándo debo solicitar una valoración?
Si sospechas que el daño que sufriste no era el resultado esperable de tu patología sino de una mala praxis, pide una consulta inicial. Cuanto antes, mejor se preservan las pruebas. Los plazos de prescripción son de 1 año en vía penal y 4 años en vía civil, y no se pueden recuperar una vez vencidos.
Proceso de reclamación por negligencia médica
La reclamación puede seguir vía extrajudicial (reclamación patrimonial a la administración si es sanidad pública, o a la aseguradora si es privada) o vía judicial civil o penal. En ambas vías el informe pericial médico independiente es la prueba técnica central. El perito puede ratificarlo ante el tribunal si el proceso lo requiere.